Carta de Tras la Manta al Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes en su primer aniversario

Hace ya un año que se creó el Sindicato y ha sido un año muy pero muy intenso. A todas nos parece que haga mucho más tiempo que estábamos aquí, en este mismo lugar en la presentación del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes.

Se organizaron para hacer oír su voz y han conseguido que su voz sea oída por todas y escuchada por muchas. Nosotras hemos aprendido a escucharla y a escuchar todas esas otras voces porque hemos aprendido que detrás de una voz puede haber muchas voces y muchas vidas.

Han conseguuido saltar los muros que los invisibilizaban, nosotras hemos aprendido a ver esas fronteras invisibles que hay en nuestra ciudad, en nuestro mundo, en nuestras cabezas y, con ellos, las vamos resquebrajando.

Se organizaron para tomar las calles para revindicar sus derechos negados y lo han conseguido. Nosotras hemos aprendido, primero, que hay que mantenerse en forma para seguir esas marchas maratonianas a ritmo de carrera de 100m. Pero lo más importante, hemos aprendido de su alegre rebeldía, de sus sonrisas incondiconales que siempre estaban ahí, incluso en los peores momentos. Hemos aprendido el verdadero significado de la palabra Dignidad.

Han conseguido sacar de las garras de la prisión preventiva, injusta y profundamente discriminatoria para personas migrantes, a cuatro de sus compañeros y a uno del CIE. Pero aún queda uno dentro, Sidil Moctar que hoy no puede estar aquí. Exigimos una vez más, Libertad Sidil. Pero sabemos por lo aprendido que no pararán hasta sacarle porque este Sindicato, que el año pasado se constituía como el más pobre del mundo, no deja a nadie atrás ni traiciona a sus afiliados como otros sindicatos mucho más ricos nos tienen acostumbradas. Ellos han perdido el miedo y nosotras, con ellos.

Han conseguido evidenciar el racismo, el clasismo y la discriminación que existe en las instituciones, en los medios, en la sociedad y han logrado articular un contradiscurso ante la criminalización que sufren, criminalización de un racismo rancio que no los quiere ver como personas, de un racismo progre que no los quiere ver como ciudadanos y de un racismo interiorizado por todas nosotras fruto de siglos de cultura colonial, esclavista y genocida. Mañana, nada que celebrar. Han logrado que no permanezcamos impasibles ante el abuso policial que sufren a diario y que produce secuelas no sólo físicas sino también psicológicas. Hemos aprendido con ellos a gritar al unísono que ya basta de racismo y de una sociedad hipócrita que considera un crimen vender para sobrevivir en una manta pero que permite a banqueros y corruptos robar a manos llenas e irse de rositas

Hemos aprendido con ellos el valor del compromiso, de la comunidad y de la solidaridad que se ha desplegado siempre como un bastión inquebrantable de la lucha. Y sabemos que aún tenemos mucho que aprender

Y por todo eso, por todo lo aprendido y lo que aprenderemos queremos decir ‘Gracias Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes, la lucha es mucho mejor desde que estáis en ella”

Larga vida al Sindicato porque sobrevivir no es delito

Foto de Pedro Mata (Fotomovimiento)
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