Respuesta a Lola López, comisionada de inmigración del Ayuntamiento de Barcelona.

Respuesta del Sindicato Popular de vendedores ambulantes a Lola López, comisionada de inmigración del Ayuntamiento de Barcelona.

Nos sorprende la soberbia y la arrogancia de las declaraciones realizadas desde su posición de privilegio (lugar y salario) que afirman que los manteros somos unos privilegiados y los voceros un tipo de aristocracia sindical alejada de sus compañeros manteros. La comisionada no conoce nuestro sindicato, nunca se pronunció contra la violencia policial que vivimos ni se acerca cuando la sufrimos cada día.

En segundo lugar, creemos que Lola López no habla como especialista africanista, si no como comisionada de inmigración, como política, no es casual ni es neutra ni objetiva en sus declaraciones. Parece que su trabajo actual consista en desacreditar y deslegitimar al sindicato popular de vendedores ambulantes. ¿Dejó de luchar contra el racismo para enfrentarse a nosotros? Porque todos saben perfectamente que detrás de las redadas, la intervenciones policiales, las detenciones, las piernas rotas y las campañas mediáticas hay racismo puro y duro, pero también hay racismo cordial y maquillado.

Tercero: “Racismo es dejarles vender en la calle”. No, lo que es racista es que esta sociedad deje a las personas negras en Barcelona como única salida para sobrevivir la venta en la calle. El racismo social e institucional hace justamente que tengan menos oportunidades para encontrar trabajo en otros sectores. Pero también es paternalismo y racismo ver la venta en la calle como una cuestión de “si nosotros los blancos les dejamos o no vender”, la venta en la calle no es una cuestión de concesiones de blancos hacia negros. Esto niega e invisibiliza (y no desde la ingenuidad) que los vendedores se han ganado el derecho al espacio público a través de la lucha, la resistencia y de su trabajo de más de 15 años. En Barcelona y en otras ciudades europeas y de España, la venta ambulante nunca se ha desarrollado bajo el beneplácito ni de gobiernos de izquierdas, ni de derechas, por el contrario la venta en la calle se ha perseguido y se sigue persiguiendo a través de mulitples vías.

Cuarto: seguimos creyendo que este Ayuntamiento ha dejado de luchar contra el racismo estructural, social y policial por las presiones de los señores del dinero, los medios y el mercado, que renunciaron a detener los abusos policiales para no confrontarles y no tener otro frente abierto y que ahora sólo se dedican a dar explicaciones que justifican sus iniciativas.

Quinto: que se manipulan las cifras del número de manteros, dependiendo los intereses del consistorio , si hay que ir preparando la represión se informa que somos más de 800 manteros invadiendo el espacio público, pero ahora resulta que solo somos 150-175 y el 30% de fuera de Barcelona y dan 75 plazas (que, por cierto, seguimos esperando) para sólo 100 manteros, y así se resuelve el problema desde el escritorio, y, según la comisionada, gracias a la buena voluntad del Ayuntamiento y no como resultado de la lucha en las calles. Concederle todo el mérito a la institución sin reconocer la lucha en la calle es algo que no deja de sorprender, especialmente viniendo de este ayuntamiento. Tenemos que dejar en claro que si decidimos organizarnos y salir a la calle es para luchar contra el racismo, la injusticia y por nuestros derechos, para que los negros no seamos los excluidos como siempre.

Sexto: Con el “Hay rumanos que están peor que ellos”, la comisionada fomenta el discurso de la derecha que estratifica a los pobres y los clasifica en más o menos merecedores de políticas pública. Esa es una demagogia institucional peligrosa, que potencia la guerra entre pobres, argumentando que las ayudas son para los más pobres de los pobres, que hay más vulnerables entre los vulnerables. En realidad es una vieja estrategia de los servicios sociales para dejar fuera a la mayoría de los solicitantes, casi nadie cubre los perfiles técnicos y sociales que piden: cuando eres medio pobre no te toca y cuando eres muy miserable te has pasado. Se sale de los servicios con la idea de que otros colectivos (los gitanos, los africanos, los latinioamericanos, los rumanos etc) se llevan todos los recursos. Es mentira: se les excluye a unos y a otros y se nos pone a competir.

Los vendedores se negarán siempre a entrar en esa lucha entre pobres y se solidarizan con todos y cada uno de los colectivos que se encuentran en situaciones de exclusión social.

Séptimo: Hay una campaña de desprestigio dirigida contra el sindicato y, en particular, contra nuestro compañero luchador Aziz Faye, quien fue informado desde los técnicos de la cooperativa que no se le seleccionó por ser parte del sindicato mantero. Eso es una decisón política disfrazada de técnica y la prueba es que hasta hoy no lo han podido desmentir oficialmente, por que es verdad y lo saben. Pero, por otra parte, la comisionada Lola López lleva algunos meses desacreditando personalmente a nuestro compañero en distintos espacios, sin ninguna ética o pudor, como la vieja política, y es algo que no permitiremos, lo seguiremos denunciando.

Octavo: La comisionada dice que somos un sindicato más político que de clase. Así, con sus declaraciones, dejar entrever que no existen vínculos de clase que nos unen, como si hubieran materos ricos “élites’ que dirigen nuestra lucha política y manteros pobres. Nuevamente, no nos conoce, nos juzga y son hace esas declaraciones con el único objetivo de desprestigiarnos. No hay diferencias entre nosotros. Todos somos la misma clase migrante, pobre y trabajadora de la calle. Por otro lado, en su declación parece haber un cuestionamiento de nuestro derecho a hacer política como migrantes desde un sindicato. ¿Tenemos que pedir permiso para que nos dejen luchar por nuestros derechos?

La comisionada lo que quiere de verdad es que sigamos de rodillas, desorganizados, para que ella y otros intermediarios nos ayuden a pedir suvbenciones o dinero a los ayuntamientos, que es la única vía según ellos. Nada de rebeldías, ni de tomar las calles ,ni de comunicados incómodos, ni de exigir derechos fuera de las vías institucionales, por que nos perjudica. La vía de pedir ayudas será la más cómoda para ella y las instituciones, pero no solventa el problema de la pobreza, la desigualdad y el racismo. La organización y la lucha en la calle son la clave para hacer valer nuestros derechos.

Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes

Fuente original del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes
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