Un sueño roto – Lamine Sarr

La principal causa de la inmigración es como consecuencia del colonialismo. Colón ha capturado nuestros varones más fuertes, ha explotado nuestras tierras llenas de riquezas, ha dividido el continente y ha agrupado a razas enemigas que provocan la inestabilidad de la paz y el desarrollo. Ha dejado un sistema político peor en manos de gobernantes incapaces de dirigir un pueblo e incapaces de solucionar los problemas sociales. Por todas estas dificultades, la juventud coge el camino de Europa pensando mejorar sus condiciones de vida.

El trayecto no era fácil y, después de enfrentarte a varios obstáculos mortales, al cruzar la frontera duermes en el calabozo, y las próximas horas en un CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros). Con todo el tiempo perdido en el camino encontrarás otras barreras.
La primera: saldrás del CIE con una orden de expulsión de tres años sobre tu espalda.
La segunda barrera, no tendrás derecho de trabajar sin papeles y, para conseguirlos, deberás tener un contrato de un año, después de estar inscrito tres años en un municipio.
La tercera barrera: la única opción que te queda es buscarte la vida como puedas, y así confrontarás la tarea más difícil con todo tipo de racismo, persecución policial y judicial.

Cierra tus ojos, tus orejas, y escúchame tranquilamente con tu sexto sentido. Que no se te pase nunca, ni por un segundo, en tu mente que estos políticos que dirigen el mundo, sienten lo que pasa en las fronteras y en los rincones más pobres. Porque ahora no son humanos, sólo les queda la forma física, pero su corazón esta muerto ya. No sienten el dolor del padre que mira a su mujer, a sus hijos ahogados frente a él, las familias separadas, gente caminando miles de kilómetros en el frío, la lluvia, con hambre y el trauma de las bombas. Estos hipócritas no creen, no saben, que se puede vivir con felicidad total en un mundo, sin fronteras, sin guerras y sin colonización.

Si tienes un poco un punto de vista de lo que esta pasando, te va a extrañar ese camino al que nos lleva este tren conducido por locos poderosos y sin piedad. Lo que sienten ellos es viajar día a día en aviones privados, dormir en hoteles de cinco estrellas, organizar seminarios inútiles gastando mucho dinero, pasar vacaciones en barcos de lujo con chicas famosas, engañar a su población y patear a los más pobres.

Al sacar un pie a la puerta de tu casa estás expuesto a todo tipo de peligro, hasta que vuelvas a poner el pie dentro. Muy nervioso por el aumento del latido de tu corazón, tienes que vigilar por todas partes la policía que vendrá corriendo a toda velocidad con sus palos y, de repente, cada uno busca su manera de escapar para salvar su cuerpo y sus mercancías. Si quieres entenderlo mejor, mira el documental de las panteras y los antílopes. La Ciudad de la Justicia era el paseo de los manteros, y cada juicio se justifica con una nueva multa. En la celebración del juicio, tus palabras no valen nada y sólo se considera la versión policial. La multa es desde 100€ hasta 2.000€ y, en caso de que te acuse la policía de golpes, puede llegar hasta los 10.000€. En ese juicio la función de la mayor parte de los abogados de oficio es tramposa, y te piden asumir las acusaciones. La mayor parte de los inmigrantes han perdido sus papeles después de cotizar años en la seguridad social ,y lo más increíble en este caso es que el problema que te impide renovar la residencia existía antes de lograr el primer documento. Pero es un montaje perfecto por parte del Gobierno para explotar a personas sin voz y sin defensa.

El peor lado de lo que te cuento es que hay personas en situación irregular durante más de quince años, sus padres y madres están muertos ya, se han divorciado de sus mujeres, los niños no conocen a sus papás, sólo oyen su voz por teléfono, tienen vergüenza de volver al país sin dinero, sin nada y a cada momento pueden ser expulsados. Algunos han perdido la vida en la frontera, otros tienen enfermedades mentales, sus familias están esperando desesperadamente su vuelta y quizá no los verán jamás en su vida.

Así pasaban las cosas, hasta que llegué al Espacio del Inmigrante, un espacio más grande que Marte y Júpiter, el espacio de la libertad, de la fraternidad, de la legalidad, de la diversidad cultural, y el colectivo Tras la Manta, tras el sufrimiento, tras la pesadilla cotidiana para levantar la voz de “los sin voz”. Por todo esto, hemos decidido organizarnos y salir de la oscuridad y de la invisibilidad donde nos tenían, y por eso decidimos construir el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes para denunciar el racismo, la discriminación, la persecución policial y la exclusión social que existieron desde el colonialismo y siguen aún presentes hoy.

Por favor, usted que tiene algo que aportarnos, tenemos la puerta abierta. Súmese y ayúdenos a conocer la alegría de la vida, a saber que la vida es bellísima, porque todavía tenemos la duda.

ovni-público
Intervención de Lamine Sarr en el Observatorio de Vídeo No Identificado:
La frontera como centro. Zonas del Ser y No ser.
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3 comentarios en “Un sueño roto – Lamine Sarr

  1. Pingback: Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona | Daniel Capilla

  2. Pingback: No callar ante la injusticia: #LibertadManteros – Tras la manta

  3. Pingback: Campaña de firmas: No callar ante la injusticia: #LibertadManteros | El Lokal

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