No es una cuestión de guerra entre pobres.

En respuesta a declaraciones de la regidora del Distrito de Ciutat Vella, al final de esta entrevista, aclaramos:

Los y las vendedoras ambulantes no están estratificados en base sus privilegios, ni piden soluciones que les privilegie en detrimento de otros colectivos. No es una cuestión de guerra entre pobres.

Tras la manta le respondemos punto a punto:

No conozco exactamente al detalle en qué situación están los planes sociales, porque los lleva la concejalía de Derechos Sociales, pero sé que ya se han hecho entrevistas vinculadas a los planes de ocupación. Y esto va de la mano del aumento de la presencia policial.

No se trata sólo de presencia policial: las fuerzas de seguridad actúan en contra de los y las vendedoras. Cada día hay presión para no dejarles vender. Un goteo de multas, identificaciones, detenciones, decomisos. En estos momentos, hay vendedores que tienen que presentarse ante el juez por denuncia y aplicación de la reforma del código penal, la misma que criminaliza la pobreza.

Es importante que tengamos en cuenta que estos planes de ocupación y muchas de las medidas están orientadas a vendedores ambulantes que no tienen papeles, porque son los que están en situación de mayor vulnerabilidad. Los que tienen papeles, en realidad son vecinos de Barcelona como cualquier otro que está en el paro.

No es cierto que los y las vendedoras ambulantes con permiso de residencia estén en la misma posición que cualquier otra persona que se encuentre en situación de paro. En primer lugar, porque los y las vendedoras tienen que renovar su autorización de residencia y trabajo, lo cual implica cotizar al régimen de Seguridad social y si no se cotiza no se puede renovar y pierden la autorización de residencia. En segundo lugar, la integración laboral de este colectivo no es “igual” que para el resto de vecinos de Barcelona. Hay discriminación por razón de la procedencia a la hora contratar, el racismo es una realidad de la ciudad que hay que afrontar, las personas negras tienen menos posibilidades de ser contratadas, de alquilar pisos… El racismo existe y ellos y ellas lo viven cada día.

Las personas que tiene documentación no son un colectivo privilegiado dentro de los vendedores ambulantes. De hecho, hay dentro del sindicato personas que en el momento de renovar sus papeles tuvieron complicaciones debido a sanciones por venta ambulante. Tampoco creemos que la solución sea comparar a ver cual de ellos y ellas está en peor situación y, por lo tanto, es más merecedor o merecedora de un programa social.

Y lo que está claro es que en la gestión del espacio público, una cosa es permitir evidentemente cualquier movilización que se ampare en el derecho a la protesta, pero cuando esto lo que hace es dar cobertura a una venta irregular en la calle nosotros no podemos no actuar.

El Ayuntamiento está actuando. En los mercadillos rebeldes hay presencia de la Guardia Urbana y la tensión es muy alta. Además, los días siguientes hay una persecución de baja intensidad a través de multas, identificaciones, decomisos de mercancías y denuncias. No es cierto que no se actúe. Se actúa de otra forma, menos visible, pero igualmente se persigue.

Al revés. Una de las demandas que hacía el colectivo [de manteros] era hacer una cooperativa y tener un espacio fijo en el que vender, pero esto es implanteable hasta que como mínimo no se cambie la mercancía, porque no podemos autorizar la venta de productos ilícitos.

Los vendedores y vendedoras ambulantes reiteran su disposición a cambiar de mercancía. Esto ya estaba recogido en la lista de propuestas que se presentaron en la segunda mesa de ciudad. Además, no toda la mercancía que se vende es falsificada, hay vendedores y vendedoras que venden otro tipo de mercancía (no falsificada) y la persecución es exactamente igual.

RECORTE Propuestas Sindicato en la segunda mesa de ciudad

Y obviamente si habilitamos espacios serían para todos los vecinos, no sólo para un colectivo determinante.

Los vendedores y las vendedoras ambulantes no son un colectivo privilegiado que quiera soluciones en perjuicio del resto de colectivos que también se encuentran en dificultades. Los y las vendedoras no son unos egoístas que buscan soluciones a sus problemas en perjuicio de aquellos otros vecinos que legítimamente sí merecen soluciones. Sin duda, en la ciudad de Barcelona hay muchos otros colectivos que se encuentran en situación de vulnerabilidad y desde Tras la manta nos solidarizamos con sus luchas. No es justo utilizar la pobreza y dificultades de otros colectivos como escudo, porque además ello repercute negativamente en la percepción que se tiene sobre los y las vendedoras.

La gestión del top manta es difícil. Hablamos de un colectivo que tiene un sector vulnerable y otro sector que según los cuerpos de seguridad es una red de distribución de mercancías.

Reiteramos que detrás de los y las vendedoras no hay redes de distribución, la mercancía la compran directamente.

La respuesta a la venta ambulante en Barcelona no puede ser la estratificación entre vendedores con papeles que deben buscarse la vida, vendedores sin papeles que deben entrar en la propuestas del ayuntamiento que aún no existente y vendedores ambulantes que pecan de ser distribuidores y deben ser perseguidos y criminalizados. La estratificación es justamente la base de la discriminación.

Es complejo, pero está claro que el espacio público no puede estar condicionado por un colectivo y menos cuando se han ofrecido alternativas, sobre todo a las situaciones de vulnerabilidad del colectivo.

El espacio público de la ciudad de Barcelona ya está condicionado y vendido en beneficio de aquellos colectivos que tienen el poder suficiente para implantar o modificar las políticas del Ayuntamiento sobre el uso del espacio público (terrazas, hoteles, comercios). El problema es cuando los pobres y migrantes, en el marco de sus precariedades, reivindican también su derecho al uso del espacio. Las reivindicaciones sobre la venta ambulante son una cuestión de distribución en una sociedad profundamente desigual, no es una cuestión de colectivos que quieran adueñarse de manera privilegiada del espacio público.

Tanto el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes como Tras la manta seguimos abiertos al diálogo para lograr un entendimiento y trazar una ruta positiva para todos. Pero no vamos a permanecer callados frente a un Ayuntamiento que ignora las propuestas del Sindicato Popular y sigue reprimiendo policialmente a vendedores y solidarias

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2 comentarios en “No es una cuestión de guerra entre pobres.

  1. Pingback: No es una cuestión de guerra entre pobres. | Intensificant vides nervioses

  2. Monica

    Es una verguenza como se persigue a estas personas. Los he visto en la playa de Comarruga metidos en el agua casi una hora con su mercadería en la cabeza mientras los mossos esperaban k salieran. Otros huyen a Calafell ,allí los persiguen y se van a Segur de Calafell….
    Es k no tienen derecho a comer,a pagarse un techo? K kieren k roben..no lo justificaría pero lo entendenderia perfectamente. Tampoco son asiduos de servicios sociales… Sólo kieren k se les deje trabajar. Sra Gala k pica empatia tiene ud., con aquellos k no tienen nada…ni siquiera el colchón familiar k muchos tenemos. K felicidad sería para muchos politic@s levantarse un día y k este colectivo hubiese desaparecido…no creí k os importaría saber k ha pasado con ellos…un problema menos…k pena como estamos cayendo poco a poco en la deshumanidad

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